Todos los gamers de cierta edad que hayan tenido una Master System, una Game Gear o, especialmente, una Mega Drive seguro que recuerdan y han jugado a Streets of Rage, conocido también como Bare Knuckle. El éxito del juego propició dos secuelas técnicamente superiores, pero sin embargo no contó con el masivo apoyo de la primera entrega.

El juego que hoy nos ocupa es un Arcade de disparos sobre railes llamado Dynamite Duke, que, pese a no tener nada que ver, nos puede recordar al famoso Duke Nukem, tanto por la similitud de los nombres como por el rubiales que ambos tienen como protagonista.

La Colmena es un juego de ingrato recuerdo para muchos nostálgicos de los 8 bits, puesto que supuso el canto del cisne para una compañía tan mítica como Opera Soft, que tan buenos momentos había hecho pasar a los gamers y que se despedía con su juego más atípico y subido de tono. Antes de seguir, aclarar que cualquier parecido con el libro de Camilo José Cela es pura coincidencia!

Desde que los videojuegos cobraron importancia en el ocio doméstico, las conversiones  de películas de éxito a videojuegos ha sido una práctica habitual por las empresas del sector. Aunque por norma general muchos de estos juegos son de una calidad pobre, de vez en cuando salen pequeñas joyas como El Rey León, un plataformas que muchos recordamos con cariño.

Como sucede en otras expresiones artísticas como el cine o la literatura (yo soy de los que piensa que crear juegos es un arte), hay ciertas obras que por su calidad, el impacto que provocaron en su momento y el paso del tiempo las convierten en obras maestras atemporales, aunque a veces rodeadas también de un cierto halo de nostalgia, por los buenos momentos que nos hizo pasar en su día.