Cuando NES estaba dando ya sus últimos coletazos en el año 1991, dando paso a la nueva generación de consolas, Rare desarrolló un beat'm up llamado Battletoads que fue todo un éxito en críticas y ventas.

A pesar de que en 1994 ya se aproximaba el canto del cisne de la época dorada de las aventuras gráficas, una incipiente compañía española decidió apostar por ellas, puesto que aún contaban con el respaldo popular necesario. Esta compañía no fue otra que Péndulo Studios, conocida por los gamers más jóvenes por la saga Runaway. Al juego lo titularon Igor: Objetivo Uikokahonia.

En los años 90 las máquinas recreativas aún pegaban fuerte entre la población, ofreciendo una gran variedad de juegos Arcade donde los géneros de lucha y beat'em up y shoot'em up eran los reyes. No obstante, salían otros títulos interesantes que aún muchos recordamos, como Windjammers, un juego de competición donde debemos colar un frisbee en la portería del adversario.

Corría el año 1993 cuando el genial Al Lowe empezó a darle vueltas a lo divertido que sería hacer una aventura gráfica basada en el viejo oeste. Hay una historia que dice que lo de "Pharmacist" (farmacéutico) fue una evolución de farmer-cist, como todos sabéis, farmer es granjero. Ya está, Al Lowe tenía el primer punto desternillante para su nueva aventura, ¡Un farmacéutico en el oeste!

En el año 1994 Nintendo decidió dejar de lado por un momento a su famoso fontanero para dar protagonismo a uno de sus enemigos, el codicioso Wario, dando como resultado uno de los mejores juegos de la portátil.