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Amstrad CPC fue uno de los ordenadores personales de los 80 que permitió a muchos usuarios disfrutar de la informática en casa. Entre sus diferentes usos, uno de los principales era ejecutar videojuegos. Uno de los primeros en ver la luz para esta plataforma fue Oh Mummy, un curioso arcade en el que controlamos a un grupo de arqueólogos cuya misión es encontrar diferentes reliquias del Antiguo Egipto.

En anteriores ocasiones os hemos hablado de Cinemaware, una pequeña empresa norteamericana que apostó porque sus juegos tuvieran un aspecto cinemático, no en vano, el logo de la compañía recuerda mucho al de Cinemascope. Hoy os vamos a hablar de It Came From the Desert, un juego que recuerda sin ningún tipo de duda a la película La Humanidad en Peligro (Them!, Gordon Douglas 1954) en particular y al cine de ciencia ficción de serie B de los años 50 en general.

Seguimos con la temática del Wild West, esta vez para hablar de un juego bastante peculiar de Konami, y con un título difícil de recordar: Wild West C.O.W.-Boys of Moo Mesa. Aunque el juego está protagonizado por vacas y toros, a simple vista recuerda a otro de los grandes títulos de Konami, el mítico Sunset Riders.

Hoy pensaba que hacía tiempo que no publicábamos una obra de una de las compañías capitales en la historia de los videojuegos: LucasArts. Innumerables son las horas de juego que nos proporcionaron sus aventuras gráficas, pero también se adentraron en otros géneros con notable éxito cuando el género aventurero empezó a decaer. Y como muestra de ello el shooter The Outlaws.

El clásico de este domingo es Mega Man X, uno de los títulos más emblemáticos de la plataforma SNES. Sin perder la esencia de la saga original, Capcom llevó Mega Man a otro nivel con unos gráficos completamente renovados, una historia más elaborada y nuevas mecánicas que otorgaban una jugabilidad diferente a la vista anteriormente.