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Historia de las máquinas arcade (Parte I)

Porque no todo fueron videoconsolas

La prehistoria

Para los gamers más modernos, los salones recreativos repletos de máquinas arcade donde por 500 pesetas te podías pasar toda una tarde, o más si eras bueno, es algo que prácticamente no habrán visto. Pero hubo un tiempo donde estos salones eran punto de encuentro de los gamers más acérrimos, incluso para muchos de ellos el único lugar donde poder jugar a videojuegos, ya que las plataformas caseras tardarían unos años en llegar y, al principio de todo, no eran aptas para todos los bolsillos.

Como todo en esta vida, todo tiene un comienzo y no necesariamente tiene porqué ser dentro del mismo mundillo. Me explico. El término arcade que tan felizmente utilizamos hoy en día, proviene de las ferias americanas, como las galerías de tiro, los juegos de lanzamiento de balón y las primeras máquinas que funcionaban con monedas, como las que te leían el futuro.

Se dice que estas primeras ferias o parques de atracciones inspiraron la atmósfera de los posteriores salones recreativos. No sé si es mucho decir, pero es lo que cuentan.

En los años 30, aparecieron unas máquinas llamadas pinball, que hoy en día todo el mundo conoce, y puede ser el primer "pariente cercano" de las modernas arcade.

La electromecánica (Años 60-70)

En la segunda mitad de los 60, es cuando realmente se plantó el germen que luego daría vida a todo un nuevo mundo. Concretamente, en el año 1966 la compañía nipona Sega lanzó el juego electromecánico Periscope, una suerte de simulador de submarinos que se jugaba con una pistola de luz a modo de periscopio (una especie de primitiva Zapper) que se utilizaba para hundir a los barcos. Se convirtió en un éxito total en Japón, Europa y Norte América, y fue la primera máquina en costar un cuarto de dólar (el mítico quarter en EEUU), precio que se mantendría durante muchos años.

Máquina Arcade Periscope de Sega

En 1967, la también nipona Taito lanzó otro juego electromecánico titulado Crown Soccer Special, un juego de fútbol para dos jugadores que seguramente nos recordará a un pinball.

Crown Soccer Special de Taito

Posteriormente, SEGA produjo algún titulo más que serían la versión prehistórica de los shooters en primera persona actuales. Seguían siendo juegos electromecánicos, donde la imagen proyectada en la parte trasera de la máquina funcionaba de forma similar a las moviolas, produciendo la sensación de movimiento, y el jugador debía disparar utilizando una pistola de luz. El primero de estos juegos fue Duck Hunt (sí, se llamó igual que el lanzado por Nintendo allá por los 80), donde el jugador se armaba con un rifle de caza y debía derribar a los incautos patos.

Duck Hunt de SEGA

En plena efervescencia creativa, SEGA lanzó dos titulos más, uno de carreras de coches titulado Grand Prix, con sonido electrónico, un salpicadero con un volante y un acelerador y una carretera proyectada en la pantalla, que simulaba el movimiento de nuestro coche en sentido vertical. Poco más tarde lanzaron Missile, un simulador de combate que propuso por vez primera el uso de un joystick con un botón de disparo, aunque en EEUU se distribuyó bajo el nombre de S.A.M.I. por Midway.


S.A.M.I. y Grand Prix de SEGA

 

Durante los 70, los juegos electromecánicos fueron paulatinamente reemplazados por aquellos completamente electrónicos, los que ya se podía denominar con todas las letras, videojuegos. Sin embargo, aún aparecerían otras máquinas populares como Shark Attack, que aparecería en la película Tiburón de Steven Spielberg, Wild Gunman de Nintendo en el año 1974 o F-1 de Namco en el 1976. Sin embargo, el videojuego completamente electrónico estaba en ciernes y se puede considerar que el golpe definitivo al juego electromecánico lo asestó Space Invaders, aparecido en el año 1978.

Shark Attack y Wild Gunman

En la próxima entrega nos centraremos en las arcades que todos nosotros conocimos: las arcade electrónicas!

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