Recordando
Retro Review Cobra Mission: Panic in Cobra City

El erótico secreto de la isla de Cobra

Cobra Mission podría ser perfectamente uno de aquellos juegos de los que nunca hubiéramos tenido constancia aqui en Europa. No en vano, fue el primer juego marcadamente hentai comercializado en inglés y español gracias a la labor desarrollada por Megatech, quienes se encargaban de distribuir juegos de esta temática internacionalmente, evitando que se quedaran en Japón. Sin embargo, no todo podía ser perfecto y el juego constaba de bastantes errores sintáticos y gramaticales en la traducción.

Antes de introducirnos en los detalles de Cobra Mission, cabe decir que no fue ni mucho menos un gran juego, pero el componente erótico que tenía no era común en los videojuegos, y ese punto lo hizo especial. El erotismo en aquella época siempre había estado ligado a las revistas o la TV, pero raro era verlo en los videojuegos, que como todos sabemos incluye ese componente interactivo que lo hace diferente a los otros formatos.

La trama del juego se sitúa en la isla de Cobra, localizada en las costas de Florida. El protagonista es el detective JR (que a mi siempre me recordó a Dick Tracy, con esa gabardina y ese gorro amarillo), quien justo a su llegada es asaltado por un grupo de matones, a los que despacha fácilmente con su pistola. Acto seguido aparece Faythe Watson, la guapísima amiga de nuestro protagonista quien le comenta los extraños sucesos que están pasando en la isla: la desaparición de bellas chicas. Se rumorea que el jefe mafioso, Kaiser, es el responsable, por lo que JR, como buen detective que es, se pondrá manos a la obra.

El juego es un JRPG, bastante sencillito, donde nuestro personaje irá ganando puntos de experiencia tras ganar combates y podrá subir de nivel, aumentando el daño que hace, los puntos de vida y poco más. Por otra parte, tendremos nuestro inventario donde guardaremos las armas y otros objetos que nos serán útiles durante el combate, como botiquines o objetos que podrán ser lanzados a los enemigos para hacer daño. Y lo más importante: también guardaremos las fotos eróticas que vayamos consiguiendo.

El juego se desarrolla en fragmentos de mapa, es decir, para poder pasar al siguiente deberemos resolver el trozo de mapa actual, que nos planteará un problema y nosotros deberemos resolver la situación, visitando los distintos lugares, hablando con la gente y consiguiendo objetos que poder utilizar en ciertos sitios clave para seguir avanzando. La vista escogida es cenital y donde no se tuvo mucho en cuenta las proporciones, ya que nuestro personaje es igual de alto que los edificios.

A medida que vayamos caminando por el mapa y visitando ciertos lugares, se nos presentarán los combates con unos enemigos de lo más variados (matones, gente con pinta de yonquis, profesores locos, mujeres con descomunales pecho...), donde cada uno tiene su punto débil y ahí deberemos apuntar. Nuestro cursor tomará la forma del arma que tengamos y, cuando la barra de fuerza esté al máximo posible, deberemos realizar el golpeo en la zona adecuada para hacer el máximo daño. Si vencemos, ganaremos puntos de experiencia y, en ocasiones, algunos ítems.

Como no, el desarrollo de las situaciones serán de lo más picantes y como recompensa a nuestro árduo esfuerzo, al final de cada fragmento de mapa seremos recompensados con una escena erótica interactiva. Era bastante similar al combate, donde debíamos utilizar partes de nuestro cuerpo (labios, manos... y finalmente la otra "pistola" de nuestro protagonista), así como diferentes objetos en las zonas más erógenas de la chica en cuestión, en el orden adecuado, para que se fuera excitando y conseguir que llegara al clímax y salir airosos de tan delicada situación. Una muesca más en la pistola de nuestro amigo JR.

Además de este componente fuertemente erótico, si sabíamos investigar bien los lugares que visitábamos, así como el mapa, era posible encontrar ciertos objetos como ropa interior femenina que podíamos cambiar por fotografías de mujeres a un pervertido fetichista que había en la ciudad.

Por último, el juego disponía de diferentes tiendas donde mejorar tu equipamiento: armas, vestimenta para mejorar tu resistencia  (gabardina, gorro, pantalones), o ítems de curación o ataque.

En mi opinión, el juego en si era tremendamente repetitivo y a tramos algo aburrido debido a su excesivamente simple mecánica de juego, pero nos manteníamos a la expectativa de las eróticas recompensas que nos ofrecía, tan escasas en los videojuegos de aquellos tiempos.

En cualquier caso, larga vida al entrañable Cobra Mission: Panic in Cobra City.

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