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Elliot Ness a la caza de Al Capone

En la segunda mitad de los años 80, Ocean era una de las compañías a tener en cuenta, una de las más grandes. Además de contar con varias IPs propias, la compañía se especializó en adquirir los derechos de conocidas películas y adaptarlas al mundo del videojuego. La lista es larga y variada, pero llama la atención que se adaptase Los Intocables de Elliot Ness, puesto que lo más habitual era coger alguna película más cercana a la cultura pop. No me refiero a que Los Intocables sea una película desconocida, ni muchísimo menos, pero era más propio adaptar películas del estilo Terminator, Robocop, Gremlins...

Sea como fuere, la película dirigida por Brian de Palma se estrenó en el año 1987, mientras que el juego fue lanzado al mercado en el año 1989. Esto a día de hoy nos puede parecer extraño, debido al consumo tan rápido que hacemos de los productos de entretenimiento, donde una película, juego, libro o canción caduca a las pocas semanas. En aquél entonces, no era así, supongo que la falta de Internet y al no haber el exceso de oferta que hay ahora, todo aguantaba y trascendía un poco más. Lo que quiero decir: un año y medio más tarde, la película seguía vigente y, por lo tanto, el juego era un buen complemento.

Para aquellos que no hayáis visto la película, lo primero, deberíais, lo segundo, el argumento: Chicago años 30. La Ley Seca se aplica en toda su extensión, pero los mafiosos no se van a estar de brazos cruzados, siendo Al Capone uno de los más famosos que se aprovecha de la situación. Pero Elliot Ness, un intrépido agente del FBI, junto a su equipo, tratarán de darle caza.

El juego consta de 6 fases y controlaremos, como no podía ser de otra manera, a Elliot Ness. La primera pantalla es un plataformas de acción de scroll lateral, en la que deberemos ir abatiendo a todos los mafiosos que nos salgan a nuestro paso, e ir recolectando las pruebas que vayan dejando tras morir, transcurriendo todo en un almacén. Por lo demás, lo habitual: botiquines para recuperar vida, ítems para recargar munición de nuestra ametralladora, así como los distintos movimientos para esquivar balas (agachándonos) o saltos para acceder a las partes superiores de la pantalla.

La segunda pantalla funciona más o menos de forma similar en cuanto a lo que tenemos que hacer y los ítems en pantalla (en lugar de recoger pruebas, recogeremos botellas de licor para demostrar la culpabilidad de Al Capone), pero cambia la jugabilidad. En lugar de ser un plataformas de scroll lateral, pasamos a una vista en tercera persona, muy parecida a la de Operation Wolf, donde tendremos una mirilla que nos servirá para apuntar y derribar a los enemigos, recolectar los ítems, etc. Para movernos, rodaremos por el suelo de forma lateral.

La tercera pantalla transcurre en un callejón, no nos podremos mover, solo escondernos detrás de una pared para protegernos y salir lateralmente al callejón para disparar a los enemigos que aparezcan al final de él o a través de las ventanas, utilizando una potente recortada para matar a nuestros enemigos. Iremos cambiando de callejón en las siguientes pantallas.

La siguiente pantalla es la mítica escena del bebé y las escaleras. En esta ocasión, la vista pasa a ser cenital. Tendremos que ir empujando el carrito hasta el final de la pantalla mientras abatimos a los mafiosos que nos salgan al paso y protegemos al bebé, para que no lo maten.

La parte final transcurre en la azotea, muy similar a la fase del callejón, pero en esta sí que iremos avanzando verticalmente a través de dicha azotea, hasta enfrentarnos con el "final boss", el mismísimo Al Capone, al que deberemos capturar y meter entre rejas.

El juego era bastante variado para su época y hay versiones que lucen genial, como la de Amiga (poca sorpresa con ésto). No es excesivamente conocido, la mayoría de adaptaciones trascendían poco, pero merece la pena echarle unas partidas.