Recordando
Retro Review de Mean Streets

El primer caso de Tex Murphy

Hace un par de años os hablábamos de Martian Memorandum, la segunda entrega de las aventuras de Tex Murphy, donde el afamado detective acababa nada más y nada menos que en el planeta rojo. Pero toda saga tiene un inicio y de eso os vamos a hablar hoy con Mean Streets. Antes de seguir, puntualizar que nada tiene que ver con la película del mismo nombre que Martin Scorsese dirigió a principio de los 70.

El juego fue desarrollado en el 1989 por Access Software, una compañía que ya llevaba sus años en el mundo de los videojuegos desde que lanzaran su primer título en el 1983 para Commodore 64 (Neutral Zone). Sin embargo, Mean Streets fue la primera aventura que realizaron y, debido a la buena acogida que tuvo, daría paso a la saga de Tex Murphy, que la fueron intercalando con los innumerables Links, un mito de los juegos de golf de la época.

El juego se sitúa en el lejano 2033, seis años antes que en los sucesos relatados en Martian Memorandum, donde el detective privado Tex Murphy es contratado para investigar el asesinato de un profesor universitario. Resulta ser uno de los ocho científicos implicados en el Proyecto Overlord, un estudio que permitiría controlar remotamente a los individuos. Pronto más cadáveres se unirán a la lista de decesos. La lista de sospechosos también se engrosará, estando entre ellos el cabecilla de la inteligencia británica, el propietario de una compañía de vigilancia y la propia hija del profesor.

Pasando a la jugabilidad, Mean Streets es un juego bastante completo y variado, quizá a veces innecesariamente completo, más adelante explicaremos porqué. Por una parte, tenemos una aventura gráfica con un componente point & click clásico, es decir, una barra inferior de acciones (mirar, coger, encender/apagar...) que nos servirá en la parte del juego en que tendremos que investigar ciertas estancias para esclarecer el crimen, pero por otra parte es un juego donde la interacción con los personajes cobra especial relevancia. En otras aventuras gráficas, la interacción con los personajes se limita a un diálogo en el que disponemos de un "conjunto de preguntas o respuestas" cerrado y que nos sirve para sacar algo de información. En Mean Streets es algo diferente, puesto que no hay un set cerrado de preguntas o respuestas, si no que hay varias acciones a realizar como interrogar sobre algo o alguien (con un componente conversacional, ya que tenemos que meter la frase o el nombre a mano), sobornar y amenazar/golpear. Especialmente las dos últimas acciones pueden tener consecuencias nefastas si las realizamos con el personaje equivocado.

Respecto a la interacción con los personajes me gustaría destacar la parte técnica, todos se mostrarán con una foto digitalizada en grande, con ciertas animaciones (por ejemplo al ser golpeados) que no estaba nada mal para la época.

Antes os comentaba que era innecesariamente completo, en mi opinión. Y esto lo digo por la parte del Speeder, el coche volador de Tex Murphy, que nos permitirá ir de un sitio a otro como si de un simulador de vuelo se tratase. El problema es que llega a cansar, porque no tiene mucho más que dirigirnos hacia el lugar y aterrizar. Poniéndonos en aquél entonces, la primera vez podría resultar impactante, pero luego ya cansa (incluso podemos escoger volar en piloto automático... por lo que acaba perdiendo bastante el sentido). Eso sí, el fax del Speeder es realmente importante, ya que nos dará información esencial para seguir avanzando en la investigación del crimen, gracias a nuestra asistente a quien previamente le tendremos que haber pedido que investigue la información que necesitamos.

Tiene otra parte curiosa y es un sistema de dinero, munición y objetos. Es decir, podremos vender cosas de nuestro inventario para conseguir dinero y/o munición. Y os preguntaréis, ¿Para qué sirve la munición?. Pues para algunas pequeñas fases del juego donde hay un minijuego de acción de scroll lateral, donde manejaremos a Tex Murphy abatiendo a enemigos con nuestra pistola y esquivaremos los balazos de nuestros adversarios agachándonos. Muy sencillito.

El juego tiene muchas cosas, pero no mucho siempre es mejor. En este caso, tanto el minijuego de acción como la parte del Speeder, entorpecen un poco el desarrollo, especialmente el Speeder ya que gran parte del juego se basa en interrogar a personajes y deberemos coger una y otra vez el avión y desplazarnos en piloto automático, algo que como he comentado antes acaba por cansar y no aporta nada. Los desarrolladores se dieron cuenta y eliminaron todo esto en Martian Memorandum, centrándose en la parte más puramente aventurera.

Casi 10 años más tarde, la compañía realizó Overseer, cuya trama es muy parecida a la expuesta en esta entrega, con mucho más detalle, por lo que se considera un remake en toda regla, aunque evidentemente la parte técnica y la jugabilidad cambia radicalmente entre ambos.

Mean Streets es una buena aventura, muy poco conocida en nuestros lares, que merecía unas cuantas líneas en esta humilde página!

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