Recordando
Retro Review de Dynamite Düx

Un extraño beat 'em up creado por Sega

El protagonista de hoy no es otro que Dynamite Düx, el que es, a mi parecer, uno de los juegos más extraños que creó Sega a finales de los 80, tanto por su curiosa jugabilidad como por su temática, que roza lo surrealista. Este título lo protagonizan dos intrépidos patos que deben salvar a su dueña de las garras de un malvado mago, ¿A que suena trepidante?

Dynamite Düx fue publicado originalmente para sistemas arcade, desarrollado y distribuido por Sega, y vio la luz en 1988. En el título trabajaron dos grandes figuras del mundo de los videojuegos: El proyecto fue producido por Yu Sukuzi y la banda sonora fue llevada a cabo por Hiroshi Kawaguchi. El juego tuvo versiones a bastantes plataforma: Master System, Amiga, Amstrad CPC, Atari ST, Commodore 64 y ZX Spectrum, cada versión con sus más y con sus menos. Aunque este título no ha tenido ninguna secuela, su legado siguió con la creación del personaje Bean the Dynamite, un personaje del universo de Sonic que hizo su primera aparición en el juego Sonic the Fighters y está basado en los protagonistas de Dynamite Düx.

Los protagonistas de la historia son Bin y Pin, unos patos de color azul y verde respectivamente que viven felizmente junto a su dueña, Lucy. Un día, sin saber el por qué, el malvado hechicero Achacha secuestra a Lucy y se la lleva a su mundo. El dúo de patos no se lo piensa dos veces para ir a rescatar a su querida dueña. En las versiones domésticas que solo admiten un jugador, Pin es eliminado de la historia. La versión Master System es la que tiene un cambio significativo en la historia, ya que el protagonista en este caso es Michael, el novio de Lucy, que es transformado en el pato Pin por el hechicero. Hay una curiosidad bastante desconcertante en las versiones Amiga y Atari ST, las cuales tienen una introducción escondida en el código del juego que se puede desbloquear con un editor hexadecimal. Esta introducción es subida de tono, y podemos ver a Lucy semidesnuda, vestida en lencería fina en vez de con su ropa original.

El juego sigue las bases de los beat'em up, pero con algunos toques de run and gun. Nuestros protagonistas pueden atacar con sus puños, saltar, y dar patadas mientras están en el aire. Si mantenemos el botón pulsado, podemos cargar un gancho que aumenta la potencia y el alcance del golpe, siendo este un movimiento clave del juego. Las armas son otras de las protagonistas del juego, encontramos muchas y muy variadas, y harán que podamos enfrentarnos mejor a los peligros del juego. Entre estas armas encontramos piedras, bombas, pistolas, metralletas y lanzamisiles teledirigidos. Mención especial a la pistola de agua, que necesitamos para hacer frente a algunos enemigos formados de fuego. Las armas las podemos usar hasta que se queden sin munición, y saltarán de nuestras manos si somos dañados por un enemigo. Además de armas, por los escenarios también podemos encontrar cofres que nos darán puntos, y diferentes tipos de comida que rellenarán la barra de vida de nuestro personaje.

El juego está formado por seis escenarios diferentes. Los escenarios son totalmente inconexos entre sí. De hecho, al final de cada uno de ellos vemos como los patos entran en una puerta mágica a lo Doraemon que les lleva al siguiente nivel. Los escenarios son Down Town, Japan, Jungle, Chicago, Texas y el Templo de Achacha, y cualquier parecido que tengan con la realidad es pura coincidencia. El diseño de los escenarios está muy conseguido, con desniveles que podemos aprovechar para esquivar proyectiles enemigos, alguna bifurcación para elegir camino e incluso scroll en diagonal. Hay que ir con cuidado en algunas partes que podemos caer por la parte inferior del escenario, perdiendo así una vida. Lamentablemente, el nivel de peor calidad es el último, ya que es bastante monótono y sin mucha gracia. En el juego hay dos fases de bonus en las que los patos se enfrentan a un combate de boxeo, y quien gana se lleva una bonificación de puntos.

Uno de los aspectos más extraños del juego es el surtido de enemigos al que tenemos que hacer frente. Encontramos perros desproporcionados sin patas, Alces con cuerpo de salchicha que se parecen a Bullwinkle, cerdos luchadores de sumo, cocodrilos boxeadores, zorros militares y otros tantos animales sacados de una mente maravillosa. Cada enemigo tiene su patrón de ataque y movimiento, y encontramos tanto enemigos que atacan cuerpo a cuerpo como a distancia con diferentes armas de fuego. Existen unos personajes montados en un muelle saltarín que si conseguimos cazar dejarán caer una porción de comida. La forma en la que nos enfrentamos a tan variopintos enemigos se aleja bastante de los beat 'em ups tradicionales, ya que no hace falta que los derrotemos para poder seguir avanzando y con evitarlos será suficiente, siendo este aspecto más parecido a un juego run and gun. Claro que si los evitamos, perderemos suculentos puntos para sumar a nuestro marcador.

Tanto a mitad de la mayoría de niveles como al final de estos, encontramos a un jefe que pondrá nuestro nivel a prueba. A mi parecer, este el punto en el que el juego flojea más. El gran tamaño de los jefes es realmente impresionante, pero a la mayoría les falta carisma, y más si los comparamos con los hilarantes enemigos a los que nos enfrentamos a lo largo de los niveles. Además, hay unos cuantos de ellos que se repiten entre niveles. Por si fuera poco, el jefe final del juego es realmente horroroso, y encima su primera forma es una variante de un jefe al que nos enfrentamos en un nivel anterior. En la versión Master System es un jefe final diferente, ganando bastante con el cambio.

La dificultad del título es bastante elevada. Los enemigos son muy numerosos y nos acosan de todas las formas posibles, sobre todo en los últimos niveles en los que el número de enemigos es demencial. Aunque la barra de vida del personaje parece abundante, se vaciará en cuestión de pocos golpes. Para añadir un poco más de dificultad, un diablo aparecerá si nos quedamos más tiempo del necesario sin avanzar, y nos consumirá toda la vida en un periquete. Si nos quedamos sin vidas, podemos continuar desde el mismo lugar a cambio de un crédito o continuación

A nivel gráfico es un juego muy atractivo y colorido. Los sprites de los personajes son grandes y están diseñados con gran acierto, y todos ellos con sus animaciones, aunque se echan en falta algunos cuadros más de animación en los enemigos. El juego aguanta muy bien el tipo incluso cuando hay muchos enemigos en pantalla, sin sufrir ralentizaciones en ningún momento. Los escenarios también brilla con luz propia, con diferentes niveles de dificultad y llenos de detalles. La banda sonora también es de muy buena calidad, y entre las diferentes piezas musicales destaca el tema principal del juego, realmente pegadizo.

Para cerrar el artículo, comentaré una curiosidad del juego. Justo en el primer nivel encontramos un restaurante de Kentucky Friend Chicken, una clara referencia a los famosos restaurantes KFC. Más tarde, en las fases de bonus, el árbitro del combate de boxeo no es otro que Harland David Sanders, el fundador de la famosa cadena de restaurantes de pollo frito.

Dynamite Düx es un juego con sus pros y contras, pero en general es un juego original, divertido y disfrutable. Además, su sentido del humor absurdo seguro que nos arranca alguna que otra sonrisa. Otro clásico de Sega que bien seguro que será recordado por muchos años más.

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