Recordando
Retro Review de ActRaiser

Reconstruyendo el mundo

Por norma general, los videojuegos suelen pertenecer a un género concreto, como por ejemplo acción, estrategia o aventura. No obstante, cada vez encontramos más juegos que van un paso más allá y se atreven a mezclar géneros, dando como resultado juegos originales, y algunos incluso llegan a plantar las bases de un nuevo género. Este es el caso de ActRaiser, nuestro protagonista de hoy, el cual mezcla de forma magistral dos géneros tan dispares como plataformas y construcción de ciudades, convirtiéndose de esta forma un juego único.

ActRaiser es un juego exclusivo de SNES, publicado en Japón en Deciembre de 1990, en el mercado americano en Noviembre de 1991 y en Europa tuvimos que esperar hasta Marzo de 1993 para verlo en nuestras tiendas. El juego fue publicado por Enix, y fue el primer juego desarrollado por Quintet, estudio japonés que más tarde desarrollaría otros grandes juegos como Soul Blazer, Illusion of Time y Terranigma. El juego tuvo un éxito moderado, vendiendo alrededor de 600 mil copias en todo el mundo. En 2004 se publicó en Europa una versión reducida para teléfonos móviles, y en 2007 se publicó en la tienda virtual de Wii. Existe una secuela del juego, publicada en 1993, la cual es un juego únicamente de plataformas, eliminando las partes de simulación de la primera entrega.

El protagonista del juego es una deidad conocida como The Master (El Maestro), el cual debe retirarse después de enfrentarse al malvado Tanzra y ser derrotado. El Maestro cae en un profundo letargo para recuperarse de sus heridas, y mientras tanto Tanzra aprovecha para dominar toda la tierra, poblándola con terribles criaturas. Una vez recuperado, el Maestro debe reconquistar las tierras, acabando con los monstruos y ayudando a la humanidad a reconstruir sus ciudades. Una vez recuperadas todas las ciudades, será el momento de volver a enfrentarse a Tanzra para acabar definitivamente con él. En la versión japonesa, los personajes principales son llamados Dios y Satán, haciendo referencia a la religión católica, pero como solía pasar en estos casos por la época, al adaptarlo al mercado occidental se cambiaron estas referencias para evitar posibles problemas.

Antes de empezar, podemos elegir entre 2 modos de juego. El modo historia nos permite jugar tanto las partes de plataformas como las de simulación, y el modo acción solo contiene las de plataformas. En ambos modos podemos elegir entre 3 niveles de dificultad. Cuando seleccionamos el modo historia empezamos en nuestro palacio, donde nuestro ayudante, un adorable angelito, nos explica nuestra misión y nos va introduciendo las diferentes acciones que podemos realizar. Podemos mover el palacio volador por el mapa, seleccionando así que territorio queremos liberar. Para liberar una zona tenemos que completar un nivel de plataformas, y una vez completado, entraremos en el modo de construcción de ciudades. Mientras estemos en el mapa o en el palacio, podemos guardar la partida para continuarla más tarde.

En las partes de plataformas controlamos a una estatua, la cual cobra vida gracias al poder divino del Maestro. La estatua puede saltar, atacar con su espada, y realizar una magia que podemos equipar en el menú del palacio. Estos niveles están llenos de criaturas y trampas que nos pondrán las cosas difíciles. Al final de cada nivel tenemos que derrotar a un jefe, entre los cuales encontramos hechiceros, mantícoras y minotauros. Si perdemos todas la vidas en una pantalla, volveremos a nuestro palacio, en el que podremos seleccionar de nuevo el nivel para repetirlo.

En la parte de gestión, controlamos al angelito, el cual se puede mover por el mapa de la zona. Los ciudadanos de la zona irán construyendo su ciudad, y nosotros podemos ordenarles en que dirección queremos que construyan. El objetivo es hacer que la ciudad llegue a las diferentes guaridas de monstruos que amenazan a la población. Estas guaridas van creando monstruos que atacan a la gente y destruyen los edificios y los cultivos. Con el ángel podemos disparar flechas para acabar con estos monstruos. Cuando los ciudadanos llegan a la guarida, la sellan, evitando así que se creen más monstruos. A medida que las ciudades crecen, los humanos nos van pidiendo favores que tenemos que hacer para que la ciudad prospere, como por ejemplo enseñarles a construir puentes o encontrar a un hijo perdido. Como agradecimiento, los lugareños nos harán ofrendas, que pueden ser magias de combate o objetos que podemos usar en el mapa. También podemos realizar milagros, como hacer que llueva, que haya tormenta o causar terremotos, que permiten alterar el mapa. A medida que la población mundial crece, vamos subiendo de nivel, consiguiendo más puntos de vida y de magia. Una vez hemos acabado con todas las guaridas de la zona, se desbloquea un nivel de plataformas, en el que derrotaremos al jefe del lugar, consiguiendo que la ciudad prospere en paz.

Técnicamente es un juego muy sólido. Todo está muy bien representado, sobre todo en las fases de plataformas, donde los escenarios están representados con gran detalle y son muy variados entre sí. Además, los personajes están muy bien ilustrados y animados. En el modo de construcción el mapa está representado de forma sencilla, pero se ve muy vivo al ver a los pequeños humanos ir construyendo carreteras y edificios. El gran pero que le veo a este modo es que hay poca variedad entre los diferentes mapas, siendo la mayoría praderas verdes con montañas, bosques y lagos. La música es de una gran calidad, compuesta por Yuzo Koshiro, un maestro que ha creado bandas sonoras míticas como la de la saga Streets of Rage.

ActRaiser es un título muy original y entretenido. Las fases de plataformas y de gestión están bien niveladas, ofreciendo una experiencia de juego única. Uno de los grandes clásicos de SNES que sigue en muy buena forma actualmente.

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