Recordando
Retro Review de Isle of the Dead

Buscando su sitio entre los first person shooter

En el año 1992 apareció uno de los juegos que cambiaría la historia del mundo videojueguil, Wolfenstein 3D, desarrollado por id Software. Al calor de este mítico título aparecieron otros muchos de diferentes compañías o de la misma id Software (sólo un año después volverían a arrasar con DOOM). Y uno de estos títulos es el de que os vamos a hablar hoy: Isle of the Dead.

El juego fue desarrollado por una efímera compañía llamada Rainmaker Software Inc., quienes sólo publicaron éste y Nerves of Steel, y distribuido por Merit Software. De hecho,  los desarrolladores de Rainmaker estaban en una pequeña habitación en las oficinas de sus distribuidores y cuando éstos cerraron la empresa, Rainmaker se vió arrastrada con ellos.

En el juego controlaremos a un superviviente de un accidente aéreo, que tiene la mala suerte de aterrizar en una isla que está infestada de zombies. Lo primero que nos llamará la atención del juego es su estética entre el cómic y el cartoon, además de estar repleto de humor (no puedo olvidar la escena en la que entramos a una cabaña donde un nativo de la isla está defecando mientras lee el periódico). Por otra parte, también destaca la hiperviolencia y la sangre a borbotones por todas partes.

Pero su originalidad no acaba en la estética, y es que el juego combina el FPS con la aventura gráfica point & click. Mientras nos desplazamos por el mapeado el juego transcurre como un FPS, pero al adentrarnos en ciertos lugares el juego cambia a una vista en primera persona pero mucho más cercana, con un conjunto de acciones, como una aventura clásica (mirar, coger, inventario, hablar, utilizar y ayuda). Por lo tanto, el juego tiene un componente de puzzle, en el que tendremos que ir recogiendo objetos para utilizarlos donde toca, interactuar con otros personajes, etc, haciéndolo realmente interesante.

Respecto al componente FPS, es bastante clásico, deberemos coger todas las armas que encontremos a nuestro paso (machetes, escopetas...) así como munición. Como también es habitual en estos juegos, encontraremos ítems que servirán para recuperar vida, como botiquines, cocos, bananas... Los indicadores de vida y munición los encontraremos en la parte inferior. No os perdáis las cinemáticas de las muertes de nuestro personaje, a cada cuál más cachonda.

Hasta aquí, todo bien, pero, ¿Por qué el juego no fue todo lo popular que podría parecer si es tan original? Pues por un elemento esencial en un videojuego, y esto es la jugabilidad. El manejo es algo tosco y la sensación de profundidad no está bien conseguida, sobretodo cuando estamos con armas blancas, parece que apuñalemos al vacío cuando realmente estamos alcanzando al enemigo. Otro punto negativo es la IA de los enemigos, donde básicamente lo que harán es una vez que nos vean perseguirnos hasta matarnos o que los matemos a ellos, eso si no se quedan atascados en alguna parte del escenario.

Si conseguimos acostumbrarnos a estos puntos negativos, el juego se puede disfrutar, pero claro, si comparamos todos sus contrincantes de género, palidece de forma clara. En cualquier caso, es una rara avis dentro del género (sobretodo por su componente de aventura) y merece la pena aunque sea echarle un vistazo.