Recordando
Retro Review de Joust

Competición de justas aéreas

Actualmente estoy disfrutando de la lectura de "Ready Player One", un fantástico libro lleno de referencias a la cultura popular de los años 80. Esto me ha inspirado para escribir este artículo sobre Joust, un original juego que hace una aparición estelar en el libro.

Joust fue lanzado en 1982, desarrollado y publicado por Williams Electronics. El título fue todo un éxito, aclamado tanto por los usuarios como por la crítica por su original gameplay y su modo a dos jugadores. Queriendo evitar la ambientación galáctica que estaba tan de moda en la época, los desarrolladores optaron por una completamente surrealista la cual mostraba justas de caballeros... sobre diferentes pájaros como avestruces, cigüeñas o buitres. Y para colmo, añadieron un pterodáctilo y un troll de lava a esta mezcla explosiva. Al ser un éxito, el juego acabó viendo la luz en las plataformas domésticas de la época, desde Apple II hasta NES. Se publicó una secuela en 1986.

Como muchos de los juegos de esta época, no hay historia que contar y pasamos directamente a la acción en cuanto empezamos la partida. Controlamos a un caballero de color amarillo montado encima de una avestruz. Con el joystick nos podemos mover de izquierda a derecha, y pulsando el botón hacemos que el ave aletee. Si pulsamos el botón repetidamente, conseguimos que el ave alce el vuelo y nos permite volar por el escenario. El objetivo del juego es sobrevivir a las diferentes oleadas de enemigos, unos caballeros montados en buitres. Para vencer a los enemigos tenemos que chocar contra ellos siendo nosotros los que estemos en una posición más elevada que el contrincante, en otro caso él enemigo será quien nos quite una vida. Cuando derrotamos a un enemigo un bonito huevo sale disparado, el cual tenemos que recoger para conseguir puntos y además evitar que el huevo eclosione y de él renazca el adversario que acabamos de vencer. Si tardamos mucho en completar una ronda, el pterodáctilo mencionado anteriormente aparece en escena y nos perseguirá para devorarnos. En la parte inferior de la pantalla hay un foso de lava. En este foso vive un troll que agarrará a los enemigos cuando pasen cerca del foso y los paralizará durante unos segundos.

Las primeras rondas son fáciles de completar, con pocos enemigos en pantalla que podemos vencer sin mucho problema. Esta paz no dura mucho, y a partir de la cuarta ronda la dificultad aumenta exponencialmente y el número de enemigos empieza a ser insoportable. Hacia la décima ronda el juego es una auténtica locura. Algunas fases denominadas "egg wave" empiezan con un montón de huevos distribuidos por la pantalla, los cuales tenemos que recoger antes de que eclosionen o esa ronda se convertirá en un verdadero infierno. A medida que avanzamos rondas, también van desapareciendo plataformas del nivel que hacen que sea más difícil encontrar cobertura.

El punto fuerte de Joust es su modo a dos jugadores, el cual permite tanto cooperar como competir usando el mismo modo de juego, algo inédito en su época. El segundo jugador controla a un caballero de color azul montado en una cigüeña. Los jugadores pueden acordar cooperar para destruir a las oleadas de enemigos, o bien competir para ver quien consigue más puntos, incluso atacándose entre ellos para acabar con las vidas del oponente.

En cuanto a la parte técnica, es un juego bastante sencillo, con personajes pequeños y fondos completamente negros, algo habitual en la época. Lo que llama mucho la atención es el mimo que hay puesto en las físicas del juego. El control de las aves está muy conseguido, teniendo en cuenta cosas como la inercia del movimiento y la fuerza de la gravedad. El apartado de sonido es bastante pobre, sonando solamente ciertas acciones como el aleteo o los pasos del ave de los jugadores, o bien en las colisiones, lo cual puede llegar a resultar repetitivo, pero igualmente soportable.

Joust es un primitivo pero divertido arcade, sobre todo en su modo a dos jugadores, que inspiró a muchos otros juegos a usar esta mecánica. Un juego que vale la pena rejugar de vez en cuando.