Recordando
Retro Review de The Running Man

La pesadilla distópica de Schwarzenegger

Volvemos a las retro reviews de videojuegos basados en películas (y ésta, a su vez, basada en un libro), siendo el afortunado The Running Man, película que en España se conoció como Perseguido y que fue protagonizada por Arnold Schwarzenegger y dirigida por Paul Michael Glaser, basada en una novela de Stephen King publicada en 1982 bajo el nombre de El Fugitivo.

Tanto la novela como la película narran una pesadilla distópica donde los criminales son obligados a participar en un reality show de lo más cruel, donde deberán huir de unos matones a través de un decorado preparado para el concurso, constantemente perseguidos por las cámaras y con una audiencia sedienta de sangre. Sin embargo, todo cambia cuando llega Ben Richards, un hombre acusado injustamente. Este obligado concursante empieza a eliminar a los matones que le persiguen y empieza a ganarse el favor de la audiencia, teniendo como objetivo final destapar tan sangriento concurso.

La película apareció en 1987 y, aunque fue rentable, no hizo saltar por los aires la taquilla como si ocurrió con otras películas del amigo Arnold. Sin embargo, si fue ganándose el título de película de culto, sobretodo por el tema que trataba y el mensaje que quería transmitir (algo que aún llega a nuestros días, donde los reality shows cada vez son más escabrosos). Por este motivo, 2 años más tarde la pequeña compañía irlandesa Emerald Software, quienes ya desarrollaron otros videojuegos basados en películas como algun port de Moonwalker Vigilante (basado en la película de Charles Bronson "Yo soy la justicia", aunque sospecho que sin licencia), decidieron lanzar el videojuego al mercado con bastante mala fortuna.

El juego es una especie de beat-em'up (y digo especie, porque enemigos hay poquitos) de scroll lateral donde controlaremos a Ben Richards y deberemos hacer frente a los distintos matones de los que hablábamos antes. Prácticamente, el único enemigo recurrente que hay es un perro que nos perseguirá noche y día y al que podremos abatir momentáneamente golpeándolo con nuestra patada, ganando vida extra para nosotros, aunque el perro nunca morirá. También podremos recargar nuestra vida recogiendo los botiquines que encontremos a nuestro paso y tenemos que poner especial atención a las armas que encontremos, bastante útiles para los enemigos finales.

Es una sucesión de pantallas donde en cada una deberemos derrotar al enemigo final, los mismos que en la película (Ice, Dynamo...), que la verdad, tienen unas rutinas de ataque y comportamiento bastante tontas, por lo que es bastante fácil derrotarlos y más pudiendo recuperar vida con nuestro querido perro (por algo dicen que es el mejor amigo del hombre!). Lo más complicado de dominar, por su pésima jugabilidad, es el salto, llegando a desesperar en algunos momentos.

Respecto a la interfaz, en la parte inferior veremos tanto nuestra vida como la del enemigo, así como los puntos conseguidos. Si conseguimos aguantar el aburrimiento que produce el juego, es muy probable que seamos capaces de acabarlo en menos de un cuarto de hora, ya que es bastante sencillo, algo raro en la época. Cuando matemos a Killian, el último enemigo, pondremos punto y final a este fallido juego. Una pena, porque en la era de los 8 bits, las adaptaciones de videojuegos a películas solían ser bastante buenas.

Entre pantalla y pantalla, accederemos a una fase de bonus en la que tendremos que resolver un puzzle, consistente en cambiar pares de piezas para que nuestro puzzle sea idéntico al que se nos mostrará en la derecha.

 

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