Recordando
Retro Review de Art of Fighting

Artes marciales contra el crimen organizado

Volvemos a los arcades para hablar de Art of Fighting, uno de los títulos emblemáticos de la compañía nipona SNK. Es el segundo juego de lucha creado por SNK, después de Fatal Fury. Su excelente gameplay y presentación hicieron de este juego uno de los grandes títulos de lucha de la época.

Art of Fighting se publicó en 1992, en pleno boom del género de juegos de lucha, para la plataforma Neo Geo. El juego fue versionado a PC EngineSNES y Mega Drive, y pese a no llegar al nivel del original, todas fueron buenas versiones. Esta entrega es la primera de un total de tres, las cuales explican diferentes momentos de la historia de los protagonistas. Además, bastantes personajes de esta saga han acabado siendo personajes jugables en otros juegos de SNK, principalmente The King of Fighters. Art of Fighting fue el primer juego de SNK que contó con el ilustrador Shinkiro para que realizara el diseño de los personajes. A partir de entonces Shinkiro se ha encargado del diseño de personajes y de artworks de otros juegos como Fatal Fury 2, la saga The King of Fighters y Metal Slug. 

El juego nos cuenta la historia de Ryo Sakazaki y Robert García, dos estudiantes del Kyokugen Karate Dojo. Ryo es el hijo del creador del Kyokugen Karate, Takuma Sakazaki, y Robert es un miembro de una adinerada familia italiana. Aunque son grandes amigos, también existe una gran rivalidad entre ellos. En esta primera entrega Yuri, la hermana de Ryo, ha sido secuestrada por el mafioso Mr. Big después de que Ryo rechazase trabajar para él. Los jefes finales del juego son Mr. Big y un personaje enmascarado llamado Mr. Karate. Después de vencer a Mr. Karate y antes de que le den el golpe de gracia, Yuri aparece sana y salva y les detiene para explicarles la verdadera identidad de Mr. Karate... y el juego acaba así, siendo un gancho para la segunda parte del juego. Aunque viendo que Mr. Karate, pese a llevar una máscara, va vestido con un kimono de kárate, su peinado y su técnica de lucha son casi idénticos a las de Ryo, no es muy difícil averiguar quien es realmente. En la versión para SNES el final es extendido y explica más detalles de la historia.

La historia comparte contexto con Fatal Fury. Los hechos de Art of Fighting se desarrollan antes de la historia de Fatal Fury, y existen varios puntos de conexión entre los juegos, entre ellos el malvado jefe final de Fatal Fury, Geese Howard.

El juego ofrece diez personajes jugables, aunque en el modo para un jugador solo podemos elegir a Ryo y a Robert. En el modo de dos jugadores podemos jugar con ocho de los personajes, y para acceder a Mr. Big y Mr. Karate tenemos que usar trucos. La jugabilidad sigue las bases de los juegos de lucha clásicos, combates de 3 rondas en los que hay que vencer 2 de ellas para ganar el combate. Se utilizan cuatro botones: uno para puñetazo, otro para patada, otro que varia entre diferentes movimientos según la situación (puñetazo, patada o llave) y otro de burla. Los personajes disponen de la barra de vida y también de una barra de espíritu que les permite realizar movimientos especiales. Para cargar esta barra hay que mantener pulsado cualquiera de los botones de ataque. Si nos burlamos de nuestro enemigo, reducimos su barra de espíritu. Además, existe un super ataque llamado "Movimiento desesperado" que Ryo y Robert pueden usar cuando su vida está al 20%.

En el modo historia existen tres fases de bonus bastante originales y permiten mejorar las cualidades de los protagonistas. Son las siguientes:

  • Romper botellas de un solo golpe. Tenemos que pulsar el botón A en el momento justo para alcanzar la máxima potencia. Si superamos la fase aumentará la barra de espíritu.
  • Romper bloques de hielo de un solo golpe. Tenemos que pulsar el botón A repetidamente para alcanzar la máxima potencia. Si superamos la fase aumentará la barra de vida.
  • Realizar una nueva técnica llamada Haoh Shoko Ken un número de veces determinado por el nivel de dificultad configurado. Si superamos la fase podremos usar ese nuevo movimiento en los combates.

La dificultad del juego es endiablada. En modo normal tendremos que ser unos verdaderos expertos para poder vencer a todos los oponentes. Por suerte, la dificultad del juego se puede ajustar para adaptarla a nuestro nivel de experiencia y evitar la frustración. Por supuesto, esto no era posible en la época de las recreativas y había que echar muchas monedas para llegar a dominar el juego.

Una característica muy llamativa de Art of Fighting es el zoom que se realiza durante los combates para centrarse en la acción. Si los personajes se separan la cámara se aleja, pero cuando los personajes están cerca la cámara se centra sobre ellos y los sprites se muestran verdaderamente grandes y con un gran nivel de detalle.

Otra peculiaridad del juego es como los personajes sufren daños visibles durante los combates. Cuando los personajes se golpean la cara, vemos como en ocasiones les salen moratones, sangre o se les hincha la cara. Además, el videojuego contiene un detalle bastante machista. Si vencemos a King, la única luchadora del juego, con un ataque especial, se le rompe parte de la camisa y se le ve el sujetador. Si esto pasase con más personajes no habría problema, pero es al único personaje que se le rompe la ropa al ser vencido.

Como muchos otros juegos de SNK de esta época, el juego tiene un acabado brillante. Personajes con un diseño excelente y bien animados, escenarios llenos de detalles y unas excelentes melodías acompañan al juego en todo momento. Además, durante toda la partida hay pequeñas introducciones a las peleas que ayudan a hilar la historia del juego. Lástima que el final del juego acabe de forma tan repentina y no de más de sí, teniendo en cuenta que el juego solo se centra en la historia de Ryo y Robert.

Art of Fighting es todo un clásico de SNK. El inicio de una saga que pese a no triunfar tanto como otras del género, se ha hecho un hueco importante en la historia de los videojuegos. Un clásico que hay que volver a visitar de vez en cuando sin duda alguna.