Recordando
Retro Review de César Astudillo "Gominolas"

El compositor de nuestra infancia

Hoy vamos a retomar un tipo de Retro Review que hacía mucho tiempo que no hacíamos. En lugar de hacer una review de un juego, vamos a hablar de una persona, como hicimos en el pasado con Andrés Samudio, fundador de Aventuras AD o de Paco Menéndez, legendario programador de Made in Spain Opera Soft. En esta ocasión, ocupará estas líneas un compositor de música, César Astudillo, conocido en el mundillo como "Gominolas", quien se hizo famoso por componer para las limitadas máquinas de finales de los 80, siendo especialmente notorio su buen hacer en el ZX Spectrum, el sistema de 8 bits más popular en territorio español.

Nacido en Oviedo en 1968, con tan solo 19 años desembarcó como freelance en una de las compañías españolas con más solera, Topo Soft, para desarrollar las bandas sonoras de sus primeros videojuegos. Su formación musical consistía en cuatro años de solfeo y el haberse criado en una familia donde había varios intérpretes de instrumentos musicales, pero sin embargo pronto se dió cuenta que lo suyo no era la interpretación sino la composición.

El hecho de no ser un buen intérprete y toparse con un Sharp MZ-80K gracias a su cuñado, permitió al joven César no tener que interpretar la música si no programarla para que el ordenador la interpretase. Hizo sus pinitos en este sistema y su gran afición al mundo nuevo que nacía, el de los videojuegos, le llevó a presentarse a una oferta de trabajo que publicaba Erbe.

Esto le abrió las puertas de Topo Soft, donde empezó a ser el compositor titular para los videojuegos de esta compañía. Probablemente, una de las claves de su éxito era intentar componer una música fácilmente identificable para el juego en cuestión, como una canción propia del oeste para Desperado, un charlestón para Chicago's 30 o instrumentos metálicos para la fastuosidad del imperio romano en Coliseum.

Sus composiciones favoritas son las de Whopper Chase, un juego promocional para Burger King Silent Shadow, aparentemente porque fueron los más difíciles de componer, y ya se sabe que cuando algo requiere un gran esfuerzo luego el sabor de boca que deja es más bueno cuando se consigue.

Tras vivir el enorme terremoto que supuso la archiconocida bajada de precios de Erbe, vendiendo los juegos a 875 pesetas, que disparó las ventas y estimuló el crecimiento del sector en nuestro país, abandonó el mundo de la informática y se marchó al sector financiero. Sin embargo, varios años más tarde y tras retomar contactos con viejos conocidos del sector, fue a parar a Paradise Interactive Software, una pequeña compañía dedicada al desarrollo de videojuegos sencillos y multimedia, donde fue director creativo y de marketing hasta que llegó Gonzo Suárez, fichado por la dirección del momento, cambiando el rumbo de la compañía totalmente. Por lo tanto, Paradise fue el germen de lo que acabaría siendo Pyro, autora del inolvidable Commandos, que volvería a poner el sector español de los videojuegos en primera plana, muchos años después del fin de su época gloriosa.

El trabajo en Pyro, según César, fue apasionante a la vez que agotador, colaborando en gran parte del proceso creativo, como videos promocionales, dotar de una historia a las misiones del juego, doblaje... pero muy alejado ya del mundo compositor que lo hizo famoso a finales de los 80, que no volvería a retomar como ocupación principal.

Tras un cataclismo interno en Pyro por diferencias profesionales que acabó con la marcha de muchos de sus integrantes, entre ellos César, ha pasado por varios proyectos y empresas, además de participar en diversas conferencias de retroinformática.

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