Recordando
Retro Review de Mercs

Tiros por doquier

Una de las compañías que más fuerte pegaba en los arcade de principios de los 90 era la nipona Capcom, con todo tipo de juegos aunque destacaron en los de lucha con títulos como Street Fighter o Final Fight. Sin embargo, hoy os traemos uno del género run and gun o lo que es lo mismo, tiros, explosiones y destrucción por doquier a medida que avanzamos corriendo la pantalla. El juego no es otro que Mercs.

Contó con los clásicos ports a las plataformas caseras, aunque como era habitual por las insalvables carencias técnicas de éstas, se vieron recortadas funcionalidades como el juego a tres del que dispone la versión arcade y que era una de las particularidades que hacía a este juego diferente a alguno de sus competidores que solo disponían de modo de juego para dos players.

Nos ponemos en la piel de uno de los tres mercenarios del comando conocido como "Wolf Force". Este comando está formado por Joseph Gibson (azul), Howard Powell (rojo) y Thomas Clarke (amarillo). Su objetivo es rescatar al ex-presidente de Zutula (un país africano inventado) de mano de los rebeldes. El juego cuenta con siete niveles.

Respecto a la jugabilidad, nuestro personaje se puede mover en las ocho direcciones del joystick y dispone de dos acciones básicas: el ataque normal y el ataque conocido como megacrush. El ataque normal es el disparo como es de esperar, que puede ser mejorado cogiendo power-ups pasando de un rifle de asalto, a una escopeta, a un lanzagranadas o a un lanzallamas. Por otra parte, el ataque megacrush detonará una bomba de gran potencia que matará a todos los enemigos presentes en la pantalla, pero tiene usos limitados que podremos llenar si conseguimos recoger el ítem apropiado de las cajas que hay esparcidas por el escenario. Como último detalle de jugabilidad, en algunas pantallas podremos pilotar algunos vehículos enemigos, que además de ir bien armados, nos permitirá atropellar a nuestros enemigos.

Por otra parte, en la interfaz podemos ver la vida de nuestro personaje, que irá disminuyendo a medida que recibamos disparos y que podremos recuperar cogiendo los botiquines que encontraremos por la pantalla.

Como solía ser habitual en las máquinas arcade donde interesaba que los jugadores no se durmieran en los laureles para que siguieran gastando dinero, en la interfaz podemos ver el contador de tiempo para pasarnos la pantalla, así como los puntos conseguidos que nos servirán para fardar delante de nuestros amigos si conseguimos un high-score.

Respecto a los enemigos, hay una notable variedad. Desde la innumerable infantería, pasando por jeeps, tanques, lanchas, helicópteros, aviones... cada uno más difícil de derribar que el anterior. Los escenarios también son bastante variados: la jungla, un portaaviones, un río, una base militar...

La verdad es que el juego resulta muy adictivo y a pesar de los años no ha perdido ni una dosis de la adrenalina que despertaba en su momento, y la jugabilidad sigue siendo completamente vigente y no ha quedado para nada anticuada.

Sin duda alguna, un juego realmente entretenido que merece ser jugado (y disfrutado!).