Recordando
Retro Review de El Capitán Trueno

El superhéroe del cómic español

Para un servidor, una de las cosas más bonitas que hicieron las compañías españolas durante su época dorada fue el reivindicar mediante juegos a ciertos personajes u obras archiconocidas en territorio español, como fueron los juegos de Mortadelo y Filemón, El Quijote o el que nos ocupa, El Capitán Trueno.

Para aquella gente más joven que no conozca al personaje, El Capitán Trueno fue creado por el guionista Víctor Mora y el dibujante Miguel Ambrosio, más conocido como Ambrós. Las aventuras del capitán Trueno están centradas en épocas de la tercera cruzada y va siempre acompañado de sus inseparables compañeros Crispín, el habilidoso escudero, y Goliath, el fortachón como su nombre ya hace intuir.

El argumento es el siguiente: la novia de El Capitán Trueno, Sigrid, ha desaparecido y solo Estanislao de Castiglione, abad de un monasterio, puede darnos una pista. Sin embargo, el monasterio ha sido invadido por una horda de maléficos monstruos.

En la interfaz podemos ver en la parte superior el número de vidas representada por el escudo de El Capitán Trueno, la vida restante, los puntos conseguidos y el dinero, que nos servirá para comprar objetos o vidas. Por otra parte, en la parte inferior veremos el retrato del personaje activo, ya que podremos ir cambiando entre los tres disponibles y esta es una de las grandezas del juego. El Capitán Trueno es especialmente habilidoso con la espada y será el personaje principal; Crispin es muy habilidoso y nos será útil para trepar por cuerdas y realizar saltos complicados; Goliath y su fuerza nos servirá para eliminar enemigos con su salto demoledor.

El juego es un plataformas de scroll lateral, tan habitual en la época. Una de las claves del juego es el intercambio de personajes citado anteriormente, que será clave para poder avanzar por las pantallas. La multitud de enemigos es notoria y cada uno tiene sus rutinas de movimiento y de ataque, para los más poderosos es muy útil utilizar a Goliath y su salto, como las arañas gigantes. Al contrario de otros juegos, donde matar o no a los enemigos no sirve más allá de para poder avanzar, aquí es especialmente útil para recolectar las monedas que dejan al morir y que son esenciales para poder comprar vidas, rellenar el indicador de vida actual o mejorar nuestro ataque. 

Mención aparte merecen los monstruos finales, que aparecerán con barra de vida propia, y que son realmente peliagudos y pondrán a prueba nuestra pericia con El Capitán Trueno.

El diseño del escenario del monasterio está muy detallado, pasando por las almenas, las catacumbas o el claustro y es la primera pantalla. En la segunda nos encontraremos en una cueva inundada en su parte inferior, por lo que tendremos que ir saltando por las plataformas salientes.

Es un juego de plataformas muy completo, aunque desconozco el motivo, no contó con una gran popularidad a pesar de su calidad y su gran jugabilidad, aunque cualquier jugador de la época lo conoce o tiene constancia de su existencia.

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